VIDA DE SAN JULIAN

San Julián, Burgalés, Obispo y Santo

          Una tradicion de siglos afirma y sostiene que a nuestra ciudad de Burgos le cabe la gloria y el honor de ser la cuna donde nació San Julian, allá por el año 1128. Aqui, en Burgos aprende las primeras letras, para estudiar luego en Palencia las disciplinas de entonces.

 

          En Palencia ejercerá como brillante profesor por espacio de 12 años, hasta que a la muerte de su madre, siente deseos de soledad y entrega a Dios retirándose a un eremitorio de anacoretas en la vega del Arlanzon, junto con su fiel criado Lermes.

 

          Se ordena sacerdote en torno al año 1166, dedicandose por entero a la predicacion del Evangelio, primero entre sus paisanos de Burgos y después por toda España.

 

       Al morir el primer obispo de Cuenca, recién conquistada a los musulmanes, el rey Alfonso VIII "obliga" a Julián a aceptar la dignidad episcopal, convirtiéndose en el segundo obispo de Cuenca el año 1198.

 

          Durante 10 años, se aplicó con todas sus fuerzas y medios a remediar las múltiples carencias de aquella diócesis, sobre todo, a socorrer y ayudar a los pobres y necesitados. En el convencimiento popular quedaría para siempre como "padre de los pobres", llegando incluso a trenzar y hacer cestos para poder ayudarles.

 

          Sin embargo, el hecho de las cestas y cestillos no deja de ser anecdótico, siendo realmente importante en San Julián su talla intelectual y de apóstol infatigable de Jesucristo, "entretejida" con un amor auténtico y concreto a los más pobres y necesitados.

 

         Un 28 de enero del año 1128, nacía para el cielo este santo burgalés, titular de nuestra Parroquia y, por lo tanto, nuestro patrono, protector y amigo.

    En la Iglesia Catedral Basílica de Cuenca hay un arca de plata que contiene los restos de San Julián, esta coronada con la mitra y báculo.

 

  Se encuentra ante el óculo que comunica con el altar mayor y bajo el impresionante relieve del tránsito del santo que esculpió Francisco de Vergara.

 

    Escoltan el conjunto dos relieves laterales, el bautismo de San Julián, a un lado, y el santo y su criado Lesmes en plena fabricación de cestillas, al otro.